(NÚMERO CERO)
Bienvenidos a esta primera
oportunidad de adentrarte en LA PALABRA, sección
temática de la Revista Palabras Diversas, cuyo propósito es
convertirse en un mosaico de escritores que contribuyan con
sus textos en Español, o en lenguas tales como Sefardí,
Quechua, Guaraní, Catalán, Euskera y Gallego, entre otras, a
la grandeza de la labor literaria.
Este espacio pretende ser, en
forma virtual, La Voz de Europa, La Voz de América, La
Voz del Mundo…
En esta sección disfrutarán
de un criterio editorial amplio en el que se recogerá la
producción literaria de escritores comprometidos con el uso
de la palabra como dardo efectivo para la expresión de la
conciencia.
La Palabra desea convertirse
en un homenaje a la raza humana, capaz de convivir en
comunicación efectiva, siendo el vehículo que transite de un
extremo del Mundo al otro, permitiendo a cada curioso que se
detenga a leerla, enterarse de las diversas formas en que
una misma esencia puede ser expresada con el uso del
lenguaje, afectado por lo cultural, envuelta en la
sensibilidad de cada escritor, en este Mundo que es cada vez
más pequeño y más complejo.
Adéntrate en La Palabra y
crece, ampliando tu vida con lo que aquí se te ofrece con la
intención de dejar saber las múltiples manifestaciones del
quehacer literario de cada uno de sus contribuyentes.
Esperamos te conviertas en un ferviente lector de esta
sección creada especialmente para ti.
Carmen Amaralis Vega
Olivencia
Equipo Editor


Salomón
Valderrama Cruz
Nace en abril de 1979 en
Chilia, Departamento de La Libertad (Perú). Realizó
estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
y Universidad Nacional Federico Villarreal. Aparece su
primer libro de poemas Encrucijada el año 2002 y,
en el 2003, Anemómetro. Ha sido publicado en
revistas y otros medios de difusión literaria de Perú,
Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Colombia, Estados
Unidos, México, El Salvador, España, Puerto Rico, Canadá
y Alemania. Actualmente es Director de la revista
Antínfeliz y está por publicar el libro
Amórfo
El juguete que es la palabra
Me miran los ojos el cielo
Despertar sin vértebras sin estructura
La piel está en su eternidad
Se suaviza hasta perderse en la memoria
Existía no existía
Emilio Adolfo Westphalen
La palabra juega
Para sí misma
Como juegan
En sus juegos
Las bestias sin palabras
En la ruta del pájaro
Que siempre es él
Como pájaro ajeno a la palabra
Entonces la palabra
Se revuelca de memoria
Como se revuelcan los que acaban
Olvidando las palabras
En la copla del viejo cantor
El eternamente joven
-Que ya parece despistado-
En la imprecación
Se transforma
Un llamado sencillo
Que no perdona el olvido
Que no ahoga las lágrimas
En una despedida sorda y ciega
Ya para entonces Muda
Como la misma palabra
La que se aleja
De la bestia
De su juego
Del miedo de ser
Olvidada
Ella misma se inventa en la guerra
Ella misma es el invento que juega
Tan vieja
Como la misma palabra -palabra-
Como la misma guerra -guerra-
Como el mismo hombre -hombre-
Como la misma bestia -bestia-
Y los niños también juegan
-Los niños juegan a la guerra-
Con sus juguetes
Petálicos, fálicos...
De hombres
Hacen la guerra
Donde juegan
Con sus juguetes
Metálicos, matálicos...
Y donde la guerra fue juego
Ahora ya es el juguete
Del niño viejo
Aquel que quiere inventar la última
palabra
Fin.
Te veo poesía
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
María Emilia Cornejo
Te veo bañada
En estas mis hojas
Color de la vida
Te veo resuelta
En estos tus pasos
Delicados poemas
Color de las flores
Perdidas
En el viejo sendero
Caminando
Contemplando absorto el río
Como viajera pura
Apegada
A esta bañada de flores ladera
Color de la vida
Te veo perdida
En estas laderas
Bañadas por la lluvia negativa
Aquella que en vez de caer
Sube parriba
Como suben tus pasos luchando
A favor de la vida
Te veo dolida
En estos mis versos
Color de la vida
Color
De esa herida
Que yace
Pegada
A tu muslo
Como una sonrisa
Que sangra
Cuando no es amada
Despera oh Vida…
Despera oh Vida en rutícula
transtornada
Aviación exhumar en alas
religiosas
Cibernética reamar
travestidas diosas
Almorzar belleza incomida y
desterrada
Amental correr por poesías
negativas
Utópica tamérica denti
encarcelado
Etolizar televisor color
endiosado
Dolotor del mar grisente de
cosas vivas
Empús reinar y hacer creer en
el pecado
Del futuro iletrado
destructor o ingeniero
Testulación de brío, Manco,
enamorado
Buscador del grano de Tomás
Moro en la mano
Absurdo por botón pero mental
y pionero
Empredido pitonisar mañana al
humano.
Facción
de imperdido al arte
Las aguas ferrosas que calentaban tu
cuerpo
tenían colores de serpiente plana,
y la tierra se había descocido en sus
espacios,
y llevábamos nuestra infancia
como un estandarte sin sombras…
Rodolfo Hinostroza
Para una
falsa Afrodita me pintaré
Maniatado
Y todavía
a tres guardianes portentos
Eyacularé
las cuatro veces seguidas
Acaso
entregado con rampas de 73 metros al suelo
-Para
cuando me vea estará enamorada-
La
asentada parcela que me toca recibir de tus ojos
Eso con lo
que el violín se ha tocado
El eterno
Entonces
ellos eunucos escarbando hallarán
Las
onduladas praderas inventadas por mí
Los
nombres lejanos en la mantis re-religiosa
De otra
aventura cruzando en Macondo
A la
estación espacial peruana
In-honor
motores baquianos
Donde
estuve al clamor por mi padre
El gran
Velázquez del cuadro
Los
inacabados cielos
Actuando
en una cinta lila de Borges
Espero
indumentarias de rojo con negro
-Mejor
Rojo y Negro-
Actuar de
nexos brutales
El actual
paraíso en mí como único hombre de esta pampa
Como jamás
un único nunca imperdido
La
noche gradia
A los
cuarenta estoy con un palmo de nariz.
Me
apena haber leído tanto y no haber consumado
el
placer. Regenta de mi cuerpo, de esta piel bajo la
que
fluye aceite.
Carmen
Ollé
Al caminar siempre dejamos
El rastro negro de la inocencia perdida
En esta noche gradia sin sombras de día y
de hora
De vuelo o de algo más escarlata
El galope de las hembras sobre el vidrio
Cuando se cae de la boca y tienes que
chupar
Al estirar la lengua e inclinar los ojos
Y doblarte perfectamente
Para no permitir la elevación cruel de un
dolor que ya no duela
Y miras a la luna como desnuda en su
franja roga
Pues es la hora del eclipse
Cuando la luna fabrica su venganza
Cuando le arrancha al sol el día
Cuando copula impunemente al amante entre
Sol y Tierra
Tres para hacer la orgía del brazo
séptimo de la Vía Láctea
Y hacer girar con ella el poema en sexo
Génesis de la inocencia tardía en seso
El alimón cuadrado
Que en todo animal está naciendo al
caminar
Siempre detrás de la inocencia
De la franja roga gradia y perdida
Tauromaquia: Escisión o poema de Claudio
Abelardo me trajo
Antígona,
y me dio una explicación para no quedarme en la luna, porque
nunca he tenido en mis manos una pieza de teatro, y no he
visto otra cosa que representaciones escolares. Y menos he
sabido nunca cómo era el teatro de los griegos.
Edgardo Rivera Martínez
En la capital del País de Jauja hay una
pervertida provincia
Llamada, coso, Lima. Un teológico
recoveco de fronteras agonizantes
Vivas, de guerras,
faenas de la Plaza de Acho
Roca extranjera que torea al Perú, toro, El Albañil
Como un, sacro, Orto zozobra en concreto mar
Juan Santos Atahuallpa en mente ubicuo
De rosa que
en plena luz espera el genocidio
Espectáculo de las europas concediendo libertades a los
huainos
Chavín que añora la gloria verdadera
Derrotero de este ajeno río de tierra pura que corre en
garabatos
Tempestad. Acaso materia deleznable
Acaso
abominaciones de Los Incas no reales
Algún santo, o Pedro, Cieza de León devorando
el hambre hasta la opulencia
Como pesteamor, imperio,
hiriente. Inolvidable
Penetrante fragua, ilusoria, que se pierde
Astro,
olvido que no soy, porque olvidado estoy
El falso lenguaje, que sujeta mi cielo
Falso de Planeta
Flor o laberinto en el alma, sueño de mujer,
inescrutable
La supuesta diarquía de Los Incas
Que en el océano de aplausos, de sangre
mitológica
Da por muerte filosófica a toda su original
literatura
La tapada, la que viola, vuela y debe matar reyes de
Sevilla y Zaragoza
Castellano de Bolívar que es máquina
del Perú perdido desde 1825
Fantasma antípoda
Este mármol no es
escultura
Y este cuadro no es
pintura
César Vallejo
Noche de vientos del Sur,
noche de grandes y pocos luceros,
tú, que en la paz
cabeceas, loca, desnuda noche de estío.
Walt Whitman
Antípoda por fin me dicen tienes 26 años
o ya
para el caso da igual 62 annos
en
que has aparecido en la estadística siglo XXI
intentando borrarte
microbio del Universo papila o sarna en la lengua
eructo leo como liberado otra vez
máquina mesiánica del Mundo te despido
te
dibujo y te ensamblo insulso filólogo pragmático de orejas
microscópico de rosas imperios asexuados
un
secreto pasa paja en el ojo abismo occipital
pido
en la tierna computadora voces para amanocher
antipoemas de Aristóteles subterfugios
novelas de carreras perdidas
sumando vite y muerda el c r uento de Fernando Iwasaki Cauti
las
coma de China los punto y comas de Alemania
los
punto seguidos de Chile los punto apartes de Estados Unidos
de Norteamérica
María
de invisible evangelio saciada
modernismo Magdalena que es tos primavera
presunción o delicado amor perdido de poesía andina
estornudo y me entierro y no le temo mas me desespero
si ni
siquiera me interrogan quemado morir no quiero
los
punto finales de Perú que escaparme o rebelarme debo
doler
amor o a Marte acostumbrarte
mancilla de abismal tierra fina adolecerte
estadio habitación o memoria de los planetas
sorbo
del mar sórdido planicie del ojo
odio
en que restaurado prevengo a la luz
raza
no importa pellejo vacío recuerdo
tañer
al chuncho pomo en que de belleza me desvisto
habitante o Viracocha hazme palabra entera exorcismo del
intestino maldito
harto
parido de harapos al garrote fagocitado
chinchircoma de hipócrita princesa de los cráneos elásticos
la
revolución de los huacos termina ultrajada en el espacio
materia de tierna irrelevante desconocida en otro sueño
hacío infinito.
La an-verdad
de la mirada promiscua
Y ebrio ya de belleza y en
demencia
(Puede ser que sus ojos sean nuestros)
Luis Hernández
Por estas calles camino yo
y todos los que humanamente caminan
por esencia me siento un
completo animal, un caballo salvaje
que trota por la ciudad
alocadamente sudoroso
Jorge Pimentel
Tal
vez la poesía inglesa es muy buena, genial, con el aburrido
John Milton,
con
el ofuscado John Donne, con el metálico Samuel Taylor
Coleridge o
con
el furibundo William Shakespeare y el insignificante Thomas
Stearns Eliot
Tal
vez la poesía cubana es muy buena, genial, con el fascista
José Martí,
con
el elástico Nicolás Guillén, con el ascético Eliseo Diego o
con
el irresoluto Cintio Vitier y el prostático José Lezama Lima
Tal
vez la poesía francesa es muy buena, genial, con el famélico
Charles Baudelaire,
con
el mercenario Paul Valéry, con el fermentado Tristan Tzara o
con
el capicúa Guillaume Apollinaire y el sofista Arthur Rimbaud
Tal
vez la poesía española es muy buena, genial, con el
peripatético Jorge Manrique,
con
el exotérico San Juan de la Cruz, con el córvido Francisco
de Quevedo y Villegas o
con
el vagabundo Luis Cernuda y el desconcertado Federico García
Lorca
Tal
vez la poesía alemana es muy buena, genial, con el insolente
Friedrich Schiller,
con el gobio Friedrich Holderlin, con el inmaculado
Friedrich Nietzsche o
con
el saboteador Hermann Hesse y el renacuajo Heinrich Heine
(Puntos suspensivos: LIBERTAD
Para
seguir pensando, reclamando o escribiendo encima de los
idos)
Pero
es seguro, yo lo sé, hay una poesía extraña y más genial
Tal
vez la poesía de la vida o
Tal
vez la vida pútrida de la poesía
Tal
vez la poesía peruana es muy buena, genial, con el nazista
José María Eguren,
con
el gárrulo Emilio Adolfo Westphalen, con el sedoso César
Vallejo o
con
el rimbombante Martín Adán y el homofóbico César Moro
Tal
vez estoy tan borracho o gnóstico que me elevo al excremento
Entre
el tú y el yo, igual, el té y él
La
divina poesía que puteando con la Internet está
Las flores negras
Rosa de rosa, idéntica y sensible;
a tu ejemplo, profano y mudadero,
el poeta hace la rosa que es terrible.
Martín Adán
La flor amarga que es figura esbelta
Está pariendo a su hijo el esperpento
Aquel que erigirá en el propio llanto
La flor que será la materia muerta
En el viaje infinito que es la vida
De ave negra hacia su agujero blanco
Que está suspendido al viajero manco
El creador de flores y de vida
Protector de los valles siderales
El juez de las estaciones. Naciente
Invierno que eres padre de las flores
Las muertas en el pecho crepitante
Del juntador de naves y de piedras
Aquel que será madre de las hidras