











Mario Meléndez (Linares,
Chile, 1971). Estudió Periodismo en la Universidad La República de
Santiago. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo
del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Apuntes para
una leyenda” y “Vuelo subterráneo”. En 1993 obtiene el Premio Municipal
de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en
diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías
nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros
literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de
Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de
Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional
de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es
nombrado miembro de honor de la Academia de la Cultura Europea. A
comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other
Voices Poetry” y “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el
premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la
University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su
obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués,
rumano, persa y catalán. Actualmente trabaja en el proyecto “Fiestas del
Libro Itinerante”.
|
FRANCISCO
VÉJAR:
“Si uno no
conoce a sus antepasados,
no es nadie”
por Mario
Meléndez
Critico literario, antologador,
colaborador permanente de Revista de Libros de El Mercurio,
amante obsesivo de la poesía francesa y el jazz, este joven
creador es una de las figuras más destacadas y lúcidas en el
actual panorama de la literatura chilena.
Has hecho una apuesta de vida en torno a la literatura
que es digna de mencionar ¿Cómo conviven en ti la docencia,
la critica y la creación? y ¿De qué manera es posible
generar estrategias de supervivencia para abrirse paso en
una sociedad donde la poesía es un elemento netamente
desechable?
Bueno,
impartir el conocimiento que se ha adquirido durante años,
es saber que lo que uno ha hecho, tiene sentido. Por
ejemplo, tengo verdadera devoción por la corriente secreta
de la poesía chilena. Entonces encuentro a autores como
Jaime Rayo, que pese a morir a los 26 años, alcanzó a
publicar Sombra y sujeto, en 1939. Por lo mismo,
perteneció a la generación del 38. Miguel Serrano lo
recuerda en su libro Ni por mar, ni por tierra. Es un
poeta metafísico que finalmente se suicidó. Otro poeta que
recuerdo al azar es Boris Calderón, muerto de un tumor
cerebral a los 28 años. Fue secretario de Pablo de Rokha y
publicó El libro de los adioses, en 1956. Ahí tenemos
dos poetas olvidados que valdría la pena rescatar. Creo que
es imprescindible conocer la poesía chilena, para después
comprender lo que se ha escrito en otras latitudes. Si uno
no conoce a sus antepasados, no es nadie. Ya lo dijo Jean
Arthur Rimbaud, en el siglo XIX: “Si avanzamos, por qué no
retroceder”. Con todo, nunca pensé que las lecturas y
conocimientos que pude adquirir de la literatura universal,
sería mi gran capital para ejercer el periodismo cultural,
como lo he hecho en Revista de Libros de El Mercurio, entre
otros medios escritos. También hago talleres y clases de
literatura en la Universidad del Desarrollo. Además del
trabajo con editoriales. Por ejemplo, la Antología de la
joven poesía chilena (2003) fue hecha a petición de la
editorial Universitaria. Dicha antología contiene lo medular
de la propuesta de Raúl Zurita, en Cantares. Claro
que el prólogo de esta última es tan feble que se transforma
en lápida del libro. En síntesis, me he desplazado por
diversos géneros literarios que se han traducido en obras
publicadas.
Fluvial
y El emboscado señalan un arco de más de quince años
de creación. ¿Qué elementos nuevos vislumbras o incorporas
en tu estética a partir de textos como Canciones
imposibles y País insomnio?
Es cierto, ya son más de quince años de creación. Lo
bueno es que, sin proponérmelo, hay una coherencia de unidad
entre Fluvial, publicado en 1988 y El emboscado,
edición limitada, cuya aparición fue a fines del 2003. En el
fondo, siempre me alimenté del paisaje. Como diría Gerard de
Nerval: “Yo persigo una imagen, nada más”. Pero, esa imagen
tiene que estar cargada de sentido y sonido. La naturaleza
también es fundamental en mí. Por eso en mi poesía aparece
lo urbano, pero mezclado a las raíces de los árboles que
levantan veredas y reclaman lo suyo. También está el
sentimiento de extrañeza ante toda esa multitud de máscaras
que uno no alcanza a descifrar. Por su puesto, la costa
central de Chile no está ausente de esta trama poética. La
poesía es emoción. Sin emoción, no hay poesía. Así mismo,
las vivencias, las obsesiones, el jazz, el amor y la muerte
son las directrices de toda mi obra. Me gusta la idea de
Ernst Jünger, en La Emboscadura, donde dice que el
emboscado busca el bosque en la ciudad y también en el
desierto. Al parecer, ese emboscado no huye del mundo, sino
se interna en su alma para conectarse con lo primigenio.
Siento que hay una evolución en mi poesía. Me gusta que el
poema sea como una pequeña historia que uno plasma en el
papel. Una historia que está pensada para otro que me
sobrevivirá en el tiempo. No lo conozco, pero él o ella me
conocerá. Este se ajusta a lo que afirmaba el poeta francés
Jacques Prévet: “Todos nos parecemos siempre a alguien que
se nos parece”. Por eso la poesía es un lenguaje universal.
En el poema Escrito encontrado en una mesa del
restaurante Miramar (Quintay), perteneciente al volumen
de El emboscado, exploro, a partir de un homenaje al
poeta austríaco Georg Trakl, lo que denominaría como
metafísica. Quiero profundizar en esa veta como me lo
señalara Dave Oliphant, poeta y traductor de Nicanor Parra,
en Estados Unidos.
La entrega del Premio Nacional de
Literatura siempre origina diversas controversias y
espectativas en un colectivo que, a la vez, propone o
censura a tal o cual candidato. Si pensamos en los errores
históricos del galardón que omitió a creadores tan notables
como Huidobro, Lihn o Teillier, debiéramos asumir que el
Premio está lo más ajeno a la obra, y que una serie de
elementos secundarios gatillan con mayor eficiencia a la
hora de otorgarlo.
El Premio Nacional de Literatura es parte de la
farándula. Es un premio político y no literario. Es triste
ver a personajes que fueron detractores del galardón y
después, uno los percibe como esbirros del capitalismo
salvaje. Parecen limosneros del Paseo Ahumada que reciben
las migajas del sistema. Lo resumo en dos palabras:
vergüenza ajena.
A tu juicio ¿Cuánto hay de falacia y
vanidad en la poesía chilena actual?
Hoy en día existe toda una generación maquiavélica, y
creen que el fin justifica los medios. Pero ¿Cuál es el fin
para ellos? La fama mediática y el lucro. Son el desaguadero
de la farándula. En Chile ya no hay vida literaria, lo que
hay es un reality show. El problema es que esto corresponde
a una descomposición social del país. Tenemos los índices
más bajos en términos de cultura con respecto a otras
naciones de América Latina. Ahora bien, los verdaderos
poetas no siguen normas ni partidos, como diría Dylan
Thomas. Creo que hay islas que sobreviven a la catástrofe:
Armando Roa Vial, Marcelo Rioseco, Jaime Luis Huenún, Damsi
Figueroa, entre otros. Pero más sabio que nosotros es el
Eclasiastés. Allí se afirma: “Todo es vanidad. Nada nuevo
bajo el sol. Las generaciones vienen y van, sólo la tierra
permanece”. El que no entiende que la poesía es espíritu y
una búsqueda del inconsciente, no es más que un patán. Según
Freud, hay tres tipos de narcisismo. Dice que el primero es
necesario para sobrevivir, el segundo propio de los artistas
y el tercero correspondería a la categoría de lo patológico.
En este último, estarían muchos de quienes hoy escriben en
Chile.
En la última década asistimos a
la irrupción de una poesía emergente nacida al amparo de
circuitos universitarios y de ciertos talleres capitalinos.
Da la impresión que dichos creadores fueran las únicas voces
válidas o tal vez ésa es la señal que proyectan.
Me quedo con lo que me dijo Enrique Lafourcade en una
conversación telefónica: “Mire, de toda esta gente que se
gana los premios y los puestos políticos y que están en la
palestra, no va a quedar nada”. Actualmente los premios
están viciados. Por otro lado, existen los plagiadores que,
incapaces de escribir algo propio, copian a diestra y
siniestra. Es el caso de Germán Carrasco y otros. Lo curioso
es que gente que se estima seria como ciertos académicos,
creen que están frente a algo novedoso porque no han leído
la poesía inglesa ni norteamericana contemporánea. Con
ignorancia ejercen la docencia. El problema es que confunden
a los lectores. Creo que entre los jóvenes poetas que suenan
tanto hoy en día, hay muchos poetastros ansiosos de poder.
Algunos escriben en la prensa amarilla, vendieron su alma a
la farándula. Entonces, la pregunta es ¿son realmente
poetas? Insisto: “Bajo una misma lámpara, unos escriben
poemas y otros falsifican monedas”.
Pienso en los poetas de provincia, y por lo mismo en
Teillier, Martínez, Cárdenas Barquero, que hicieron del
oficio y de sus vidas algo digno de ser compartido. Y, por
otro lado, tanto oportunismo y distorsión que campea en el
medio literario hoy en día.
Curiosamente gran parte de estos creadores vinieron de
provincia. Muchos de ellos pagaron con su vida la calidad de
poetas. Pienso en Teófilo Cid, Jorge Teillier, Alfonso
Alcalde, Rolando Cárdenas, Juan Luis Martínez, entre otros.
Y ¿con quiénes se identifica la juventud? Pues con ellos. Lo
que me impresiona es que va desapareciendo lo genuino, para
dar paso a la impostura. Le hace falta cierta higiene al
parnaso chileno.
Todos los días vemos la aparición de una serie de
oportunistas sacando cuentas y proyecciones a costa de
Neruda y el bullado centenario. Sin embargo, la realidad de
la mayoría de los creadores actuales roza en la indignidad.
La poesía, entonces, se alza como producto del marketing y
la instrumentalización. Pienso en un verso del desaparecido
poeta talquino Enrique Villablanca: “Cabizbajo, camino,
castrado, entre reses, al matadero”.
“Poetas, seguid la línea recta” decía Teófilo Cid. Es
decir, no hay que transar. Una persona que es capaz de
vender hasta su alma por un premio, es una boñiga, no un ser
humano. En fin, este año se celebró a Neruda, pero
desgraciadamente ese espíritu festivo lo transformaron en un
negocio. Mejor es leer las Residencias por dentro.
Ahí hay poesía metafísica y telúrica del Chile profundo.
Coincido con Enrique Villablanca, y con Dylan Thomas que
decía “que la carne más barata es la de los poetas vivos”.
Entonces, nuestra tarea es devolver a la poesía chilena su
impronta, que en nada se parece al marketing.
Sabemos que estás recopilando el
trabajo de algunos poetas olvidados ¿Qué nos puedes decir
sobre aquellos personajes que también constituyen un valioso
aporte a la historia de la literatura chilena?
Ése es uno de los proyectos. Se llamaría
Conversación con los difuntos. ¿Por qué? Por la sencilla
razón que uno dialoga con poetas de este tiempo y de otro.
Esos difuntos vuelven a la vida cuando uno los lee. Pienso
en amigos como Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Bárbara
Délano, Jorge Torres, Bernardo Chandía, entro otros. Cuando
los echo de menos y quiero volver a estar con ellos, tomo
uno de sus libros. El volumen se dividiría entre los poetas
que conocí y los grandes olvidados como Jorge Cáceres,
Carlos de Rokha, Julio Barrenechea, por citar sólo algunos.
Por otra parte, tengo lista una obra titulada Bitácora
del emboscado, que consta de 48 poemas. Y otro poemario
en preparación con un nombre tentativo Por el amor de
morir. No se crea que soy un devoto de la muerte. Al
contrario, pienso que la muerte es un renacer.
|
|

PUNTOS DE VISTA
(NÚMERO CERO)
El arte de hablar, la
radiografía del hombre
Quiero dar la
bienvenida a todos a esta sección donde se da el corazón
quiero dar la bienvenida. Pues se precisa saliva y además
entendimiento para hallar en un momento los
secretos que se esconden en las voces que responden las
preguntas de mi cuento.
Con esta décima popular
mexicana, doy inicio a la presente sección de la revista
Palabras Diversas en la que, como en todo espacio de
expresión, se pretende encontrar al ser humano en los
límites que acotan las fronteras de su existencia: razón y
sentimientos. Hablaremos con hombres y mujeres que se
distinguen por su alto entendimiento y su frialdad emotiva
ante quienes les rodean, de la misma forma que lo haremos
con los contrarios, y ruego con toda mi esperanza a las
divinidades, para que nos permitan hallar algún ser que en
equilibrio recorra plácidamente ambas esferas, porque, como
dice Séneca, “Todos quieren vivir felizmente, pero al
considerar qué es lo que produce una vida feliz caminan sin
rumbo fijo. Pues no es fácil conseguir una vida feliz, ya
que uno se distancia más de ella cuanto más empeñadamente
avanza, si es que se da el caso de haber equivocado el
camino; y la misma velocidad resulta causa de su mayor
alejamiento.”
Mediante la conversación nos
acercaremos a creadores literarios, periodistas, músicos,
pintores, escultores, en fin, hombres y mujeres que las
leyes de la moral o la soberbia de turno suelen catalogar
fuera de alcance, en otro nivel, pero que la realidad
objetiva los regresa a su simplicidad contradictoria de
carne y hueso, como la mía, la tuya, la de aquel, de
aquellos, de todos. Así verán ustedes, lectores, que la
misma capacidad de sentir y pensar nos invade sin excepción,
y que la palabra es un mecanismo de rayos equis que nos
ayuda a reconocer nuestros músculos, órganos y huesos: de
esta forma, comprobaremos que nadie es tan ajeno a sí mismo
que no reconstruya a sentimientos lo que su razón derriba,
y que el arte de hablar es la radiografía del hombre.
Andrés Omar Martínez
Equipo Editor
ENTREVISTA A MARIO MELÉNDEZ
por Marcelo
Mallea
1- ¿Qué elementos están
presentes en tus creaciones y qué efectos tienen sobre
ellas?
El amor, la muerte, lo social, lo
lúdico, lo episódico, pero también las palabras ya no como
instrumentos del lenguaje, sino como personajes de una
realidad fragmentaria, como seres que también tienen algo
que decir en este mundo que aliena y enmudece. Las palabras
reivindicando una conciencia social encarcelada, sometida,
sustentada en la decadencia del discurso, en el culto a la
mentira, la traición, el desamparo.
2- ¿Cómo definirías el estilo
de tu trabajo?
Me gustaría contestar citando lo que Picasso dijo alguna vez: “Si el tema me pide cierto medio de
expresión, adopto ese medio sin vacilar. Móviles diferentes
exigen métodos diferentes. Ello no implica evolución ni
progreso, sino un acuerdo entre la idea que quiero expresar
y los medios de expresar esa idea”.
3- ¿Existe una influencia
fuerte de algún creador conocido o desconocido en tu obra?
La tradición poética latinoamericana es
un hecho permanente. No se puede desconocer a Vallejo,
Neruda, Huidobro, Parra, Cardenal, etc., como también otros
autores universales afines (Dylan Thomas, Ritsos, Maiakovsky,
Milosz, Pavese). Pero quisiera resaltar el influjo de la
plástica en mi poesía. Algunos de mis textos son muy
visuales y esto se debe al interés que siempre he demostrado
por las obras de los grandes maestros, sobre todo
impresionistas y surrealistas.
4- A tu
juicio... ¿cuáles son los pasos definitivos para entender la
poesía contemporánea en nuestro país y a la vez hacerla más
popular?
A mi modo de ver, el fin último y primero de la poesía
ha sido comunicar, por mucho que algunos charlatanes
insistan en arrastrarla a sombríos lugares para ser
comprendida sólo por ellos mismos. La poesía joven chilena
está pasando por una crisis de identidad donde la pirotecnia
y el barroquismo son los invitados de honor. Esto ocurre
fundamentalmente con la poesía que llamo “universitaria” y
la originada al amparo de ciertos talleres capitalinos. Tal
vez el antídoto lo encontramos en Juan Luis Martínez quien
señala: “Los pájaros no ignoran que muchos poetas jóvenes
torturan las palabras para que ellas den la impresión de
profundidad. Dispersan dispersas migas en el territorio de
lo lingüistico para orientarse en el regreso (pero no
regresan) porque no hay a donde regresar y porque también
ellos mismos se desmigajan desde una muda gritería.
Finalmente el silencio se los traga”.
5- ¿Cuál es tu
opinión del momento actual de la poesía en provincias?
Ocuparé la palabra inocencia en dos
aspectos. Uno tiene relación con el poeta en estado salvaje
o de pureza, de embriaguez, si se quiere, no contaminado por
las modas literarias ni los círculos de intelectuales, que
no son otra cosa que pequeñas mafias o triadas a la siga de
un hueso o miga sobrante en alguna mesa estatal o
partidista. Y en directa relación con lo anterior, el
aislamiento, la ausencia de centros de discusión real, la
eterna autoedición de las obras y la falacia que tu trabajo
es inferior al de aquéllos que usurpan y profitan en dichos
espacios. El poeta de provincia es un náufrago que jamás
verá la orilla, porque no hay orilla para él. El mar es para
los osados, aunque, a veces, no tengan talento. Y eso es
triste en el Chile de hoy, precedido por una tradición
poética formidable.
6- ¿Cómo harías
para que la poesía fuese mediática y pudiese estar más
presente en los medios de comunicación?
Yo creo que todo es posible. La poesía
no debe ser excluida ni excluyente. Lo importante es no
esconder el lenguaje y tampoco abstraerse de aquellos medios
de difusión masiva. En relación con lo anterior, el diálogo
o convivencia de tu obra con otras disciplinas como el cine,
la fotografía, el teatro, la pintura aseguran un mayor
desarrollo y divulgación de la misma.
7- ¿Qué papel
juega el internet en la gestión de los poetas para dar a
conocer sus obras?
Es
interesante la posibilidad de masificar tu trabajo y sacarlo
ya no solamente del contexto regional para llevarlo a un
plano mayor de exposición y alcance. Pero al igual que todos
los días vemos la edición y autoedición de textos impresos
que son intrascendentes, así internet está plagado de pésima
literatura. Todo tiene un doble juego. Y esto a veces
confunde y aparta de lo real, que es la obra finalmente.
8- Cuéntanos
un poco de tus proyectos futuros
Estoy preparando el libro “Vuelo Subterráneo” que es
una suerte de antología donde reúno lo más representativo de
mi creación poética. También trabajo en la recopilación y
selección de una antología regional del Maule que convoca 23
textos de igual número de escritores. Se trata de poemas
considerados clásicos según la relación de espacio y tiempo.
Acabo, además, de finalizar el taller literario “Los Rostros
del Olvido” que durante dos años impartí en la Cárcel de
Talca, y que tuvo como resultado la edición de dos pequeños
volúmenes con poemas de los internos. Son muchas las cosas
que uno siempre tiene en la cabeza, lo importante es no
detenerse. En relación con esto, vuelvo a Picasso: “Nunca
hay un momento en el que puedas decir he trabajado
bastante y mañana es domingo. Tan pronto como
terminas, vuelves a empezar. Puedes dejar a un lado una obra
diciendo que ya no la tocas más. Pero nunca puedes poner la
palabra fin”.
9- ¿Qué rol le
otorgarías al Gobierno en la gestión de cultura,
especialmente en la poesía?
Chile
cuenta con dos Premios Nobel de Literatura que no han
logrado reivindicar el valor del poeta en la sociedad. Creo
que cuando un gobierno confunde la cultura con circo romano,
subestima y ofende a la gente que convoca. Proyectos como el
Fondo del Libro, Fondart, las Fiestas de la Cultura y otros,
no son sino negocios inventados por algunos para justificar
la mediocridad y ampliar su patrimonio económico. No puedo
otorgar ningún rol a gobiernos que históricamente jamás han
estado interesados de manera honesta y verdadera por el
destino del arte, y menos, de la poesía.
10- ¿Crees que las empresas
editoriales están interesadas en la poesía?
Sería una estupidez que las editoriales
se preocuparan por la poesía cuando hay tantos temas más
significativos y trascendentes. En este sentido, biografías
como las del cura Tato, La Geyssa, Axe Bahía, El Tila son
fundamentales para entender nuestro ser latinoamericano.
Debería agregar Melame y el Indio Pícaro. Que quiero decir
con esto; si no están o no se crean o recrean las
condiciones para que la poesía forme parte del interés
social, jamás llegará en forma masiva a la gente. Esto pasa
por un cambio radical en las estructuras de poder dirigido
fundamentalmente a la educación. Y no hablo de llenar los
colegios de bibliotecas, y cosas así. Me refiero a que la
poesía, y el arte, en general, formen parte de nuestras
vidas, como ocurre con la televisión, el fútbol, el
internet, y para ello debe existir un proceso de reinserción
generando condiciones que lo hagan posible.
11- ¿Piensas
que Santiago debe descentralizar el nivel, cantidad y
calidad de las actividades culturales?
Uno nunca
debe esperar nada de los demás, y menos de los aparatos del
poder. Debemos ser capaces de construir nuestro propio
destino, nuestra propia historia (no importa el lugar ni las
condiciones) y para ello es necesario que asumamos una tarea
colectiva, de trabajo común. En la medida que nuestro
individualismo de paso a una conciencia social, tendremos la
oportunidad de generar los espacios que encaucen esta idea.
Siempre esperamos de los otros lo que en definitiva nunca
llega. Si no estamos dispuestos a proponer y asumir lo que
nos toca en suerte, seguiremos esperando eternamente. Lo
demás, son hechos anecdóticos de vida que no formarán parte
de inventario alguno. Acaso el del olvido.
12- ¿Se pueden generar los
recursos suficientes para vivir de la poesía?
No debemos olvidar que somos pueblos
tercermundistas. Pequeños enclaves donde la tradición
cultural siempre ha sido postergada, donde los modelos de
vida de las grandes potencias (mal imitados, por cierto) se
adoptan sin vacilar, donde los Mc Donalds, los Malls, los
supermercados, y en definitiva el consumismo se han
convertido en una verdadera religión, donde el fútbol y la
política reemplazaron a las ideas, donde la televisión (que
nació con fines educativos) se reduce ahora a una gran
vitrina mercantilista. Resultado de lo anterior:
generaciones vacías, sin cuerpo, sin sustancia, sin peso
específico, con juventudes estereotipadas, carentes de
creatividad, y que sólo se limitan a repetir conductas
ajenas por pereza o falta de estímulos. Tal vez un día la
gente se aburra de todo eso y empiece a mirar más en sí
misma y en los otros, y a centrarse en temas que no la
adormezcan y banalicen. En este contexto pensar en obtener
una retribución digna por parte de la poesía es tan utópico
como encontrar un marciano con bigotes.
13- Háblanos un
poco de tu vida. ¿Cuál fue el primer hecho que marcó tu
opción por la poesía?... ¿existe alguna imagen fuerte o
poderosa que puedas describir?
Yo creo en el arte como un destino que
viene alojado dentro de nosotros, en nuestra cápsula humana.
Y en algún momento llegamos a él o él nos encuentra, da lo
mismo. La poesía, de alguna manera, me vino a rescatar del
individualismo para convertirse en una herramienta de
denuncia en la cual planteo una forma de vida tan ajena a
los cánones sociales imperantes. Es la antítesis de todo
eso, y debe estar alerta ante cualquier hecho que atente
contra la dignidad y esencia del ser humano y del entorno
que lo rodea. Esa siempre ha sido mi opción. Un arte no
comprometido sólo esconde el miedo y la instrumentación de
los otros, que está siempre latente.
14- ¿Puedes regalarnos algún
poema que ilustre mejor o que globalice tu obra?
LA PORTADORA
Ella sacó a pasear las palabras
y
las palabras mordieron a los niños
y
los niños le contaron a sus padres
y
los padres cargaron sus pistolas
y
abrieron fuego sobre las palabras
y
las palabras gimieron, aullaron
lamieron largamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y
vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y
detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y
abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y
vio a la muerte colgada de su sombra
y
sollozando
“acompáñame”, le dijo aquélla
“porque hoy estamos de duelo”
“y
quién ha muerto”, preguntó el poeta
“pues tú”, respondió la muerte
y
le extendió los brazos
para darle el pésame
|
Pretende ser una sección dedicada a
Entrevistas de escritores, tanto conocidos como emergentes, y sería
deseable que fuera una sección mixta, con entrevistas en voz y en texto.
Responsables:
Andrés Omar
Martínez
Juan A. Molina
Agradecemos que las colaboraciones sean debidamente
corregidas antes de enviarse. No se publicarán textos con
faltas de ortografía ni escritos con puras mayúsculas. Así
mismo, extendemos nuestro agradecimiento a los
cientos de
colaboraciones enviadas. Todos los textos
recibidos
son
archivados en las
distintas secciones temáticas
como
seleccionables por
el Equipo Editor para sucesivos números
de la Revista.
Se informará a los autores de su publicación.
A t e n t a m e n t e
Equipo Editorial
Palabras Diveras
Si deseas colaborar en esta
sección escribe a:
editores@palabrasdiversas.com
|