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Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo en la Universidad La República de Santiago. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Apuntes para una leyenda” y “Vuelo subterráneo”. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado miembro de honor de la Academia de la Cultura Europea. A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other Voices Poetry” y  “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, rumano, persa y catalán. Actualmente trabaja en el proyecto “Fiestas del Libro Itinerante”.

 

                FRANCISCO VÉJAR:

 

“Si uno no conoce a sus antepasados,

no es nadie”

por Mario Meléndez

 

Critico literario, antologador, colaborador permanente de Revista de Libros de El Mercurio, amante obsesivo de la poesía francesa y el jazz, este joven creador es una de las figuras más destacadas y lúcidas en el actual panorama de la literatura chilena.

     Has hecho una apuesta de vida en torno a la literatura que es digna de mencionar ¿Cómo conviven en ti la docencia, la critica y la creación? y ¿De qué manera es posible generar estrategias de supervivencia para abrirse paso en una sociedad donde la poesía es un elemento netamente desechable?

     Bueno, impartir el conocimiento que se ha adquirido durante años, es saber que lo que uno ha hecho, tiene sentido. Por ejemplo, tengo verdadera devoción por la corriente secreta de la poesía chilena. Entonces encuentro a autores como Jaime Rayo, que pese a morir a los 26 años, alcanzó a publicar Sombra y sujeto, en 1939. Por lo mismo, perteneció a la generación del 38. Miguel Serrano lo recuerda en su libro Ni por mar, ni por tierra. Es un poeta metafísico que finalmente se suicidó. Otro poeta que recuerdo al azar es Boris Calderón, muerto de un tumor cerebral a los 28 años. Fue secretario de Pablo de Rokha y publicó El libro de los adioses, en 1956. Ahí tenemos dos poetas olvidados que valdría la pena rescatar. Creo que es imprescindible conocer la poesía chilena, para después comprender lo que se ha escrito en otras latitudes. Si uno no conoce a sus antepasados, no es nadie. Ya lo dijo Jean Arthur Rimbaud, en el siglo XIX: “Si avanzamos, por qué no retroceder”. Con todo, nunca pensé que las lecturas y conocimientos que pude adquirir de la literatura universal, sería mi gran capital para ejercer el periodismo cultural, como lo he hecho en Revista de Libros de El Mercurio, entre otros medios escritos. También hago talleres y clases de literatura en la Universidad del Desarrollo. Además del trabajo con editoriales. Por ejemplo, la Antología de la joven poesía chilena (2003) fue hecha a petición de la editorial Universitaria. Dicha antología contiene lo medular de la propuesta de Raúl Zurita, en Cantares. Claro que el prólogo de esta última es tan feble que se transforma en lápida del libro. En síntesis, me he desplazado por diversos géneros literarios que se han traducido en obras publicadas.

     Fluvial y El emboscado señalan un arco de más de quince años de creación. ¿Qué elementos nuevos vislumbras o incorporas en tu estética a partir de textos como Canciones imposibles y País insomnio?

     Es cierto, ya son más de quince años de creación. Lo bueno es que, sin proponérmelo, hay una coherencia de unidad entre Fluvial, publicado en 1988 y El emboscado, edición limitada, cuya aparición fue a fines del 2003. En el fondo, siempre me alimenté del paisaje. Como diría Gerard de Nerval: “Yo persigo una imagen, nada más”. Pero, esa imagen tiene que estar cargada de sentido y sonido. La naturaleza también es fundamental en mí. Por eso en mi poesía aparece lo urbano, pero mezclado a las raíces de los árboles que levantan veredas y reclaman lo suyo. También está el sentimiento de extrañeza ante toda esa multitud de máscaras que uno no alcanza a descifrar. Por su puesto, la costa central de Chile no está ausente de esta trama poética. La poesía es emoción. Sin emoción, no hay poesía. Así mismo, las vivencias, las obsesiones, el jazz, el amor y la muerte son las directrices de toda mi obra. Me gusta la idea de Ernst Jünger, en La Emboscadura, donde dice que el emboscado busca el bosque en la ciudad y también en el desierto. Al parecer, ese emboscado no huye del mundo, sino se interna en su alma para conectarse con lo primigenio. Siento que hay una evolución en mi poesía. Me gusta que el poema sea como una pequeña historia que uno plasma en el papel. Una historia que está pensada para otro que me sobrevivirá en el tiempo. No lo conozco, pero él o ella me conocerá. Este se ajusta a lo que afirmaba el poeta francés Jacques Prévet: “Todos nos parecemos siempre a alguien que se nos parece”. Por eso la poesía es un lenguaje universal. En el poema Escrito encontrado en una mesa del restaurante Miramar (Quintay), perteneciente al volumen de El emboscado, exploro, a partir de un homenaje al poeta austríaco Georg Trakl, lo que denominaría como metafísica. Quiero profundizar en esa veta como me lo señalara Dave Oliphant, poeta y traductor de Nicanor Parra, en Estados Unidos.

     La entrega del Premio Nacional de Literatura siempre origina diversas controversias y espectativas en un colectivo que, a la vez, propone o censura a tal o cual candidato. Si pensamos en los errores históricos del galardón que omitió a creadores tan notables como Huidobro, Lihn o Teillier, debiéramos asumir que el Premio está lo más ajeno a la obra, y que una serie de elementos secundarios gatillan con mayor eficiencia a la hora de otorgarlo.

     El Premio Nacional de Literatura es parte de la farándula. Es un premio político y no literario. Es triste ver a personajes que fueron detractores del galardón y después, uno los percibe como esbirros del capitalismo salvaje. Parecen limosneros del Paseo Ahumada que reciben las migajas del sistema. Lo resumo en dos palabras: vergüenza ajena.

     A tu juicio ¿Cuánto hay de falacia y vanidad en la poesía chilena actual?

     Hoy en día existe toda una generación maquiavélica, y creen que el fin justifica los medios. Pero ¿Cuál es el fin para ellos? La fama mediática y el lucro. Son el desaguadero de la farándula. En Chile ya no hay vida literaria, lo que hay es un reality show. El problema es que esto corresponde a una descomposición social del país. Tenemos los índices más bajos en términos de cultura con respecto a otras naciones de América Latina. Ahora bien, los verdaderos poetas no siguen normas ni partidos, como diría Dylan Thomas. Creo que hay islas que sobreviven a la catástrofe: Armando Roa Vial, Marcelo Rioseco, Jaime Luis Huenún, Damsi Figueroa, entre otros. Pero más sabio que nosotros es el Eclasiastés. Allí se afirma: “Todo es vanidad. Nada nuevo bajo el sol. Las generaciones vienen y van, sólo la tierra permanece”. El que no entiende que la poesía es espíritu y una búsqueda del inconsciente, no es más que un patán. Según Freud, hay tres tipos de narcisismo. Dice que el primero es necesario para sobrevivir, el segundo propio de los artistas y el tercero correspondería a la categoría de lo patológico. En este último, estarían muchos de quienes hoy escriben en Chile.

     En la última década asistimos a la irrupción de una poesía emergente nacida al amparo de circuitos universitarios y de ciertos talleres capitalinos. Da la impresión que dichos creadores fueran las únicas voces válidas o tal vez ésa es la señal que proyectan.

     Me quedo con lo que me dijo Enrique Lafourcade en una conversación telefónica: “Mire, de toda esta gente que se gana los premios y los puestos políticos y que están en la palestra, no va a quedar nada”. Actualmente los premios están viciados. Por otro lado, existen los plagiadores que, incapaces de escribir algo propio, copian a diestra y siniestra. Es el caso de Germán Carrasco y otros. Lo curioso es que gente que se estima seria como ciertos académicos, creen que están frente a algo novedoso porque no han leído la poesía inglesa ni norteamericana contemporánea. Con ignorancia ejercen la docencia. El problema es que confunden a los lectores. Creo que entre los jóvenes poetas que suenan tanto hoy en día, hay muchos poetastros ansiosos de poder. Algunos escriben en la prensa amarilla, vendieron su alma a la farándula. Entonces, la pregunta es ¿son realmente poetas? Insisto: “Bajo una misma lámpara, unos escriben poemas y otros falsifican monedas”.

     Pienso en los poetas de provincia, y por lo mismo en Teillier, Martínez, Cárdenas Barquero, que hicieron del oficio y de sus vidas algo digno de ser compartido. Y, por otro lado, tanto oportunismo y distorsión que campea en el medio literario hoy en día.

     Curiosamente gran parte de estos creadores vinieron de provincia. Muchos de ellos pagaron con su vida la calidad de poetas. Pienso en Teófilo Cid, Jorge Teillier, Alfonso Alcalde, Rolando Cárdenas, Juan Luis Martínez, entre otros. Y ¿con quiénes se identifica la juventud? Pues con ellos. Lo que me impresiona es que va desapareciendo lo genuino, para dar paso a la impostura. Le hace falta cierta higiene al parnaso chileno.

     Todos los días vemos la aparición de una serie de oportunistas sacando cuentas y proyecciones a costa de Neruda y el bullado centenario. Sin embargo, la realidad de la mayoría de los creadores actuales roza en la indignidad. La poesía, entonces, se alza como producto del marketing y la instrumentalización. Pienso en un verso del desaparecido poeta talquino Enrique Villablanca: “Cabizbajo, camino, castrado, entre reses, al matadero”.

     “Poetas, seguid la línea recta” decía Teófilo Cid. Es decir, no hay que transar. Una persona que es capaz de vender hasta su alma por un premio, es una boñiga, no un ser humano. En fin, este año se celebró a Neruda, pero desgraciadamente ese espíritu festivo lo transformaron en un negocio. Mejor es leer las Residencias por dentro. Ahí hay poesía metafísica y telúrica del Chile profundo. Coincido con Enrique Villablanca, y con Dylan Thomas que decía “que la carne más barata es la de los poetas vivos”. Entonces, nuestra tarea es devolver a la poesía chilena su impronta, que en nada se parece al marketing.

     Sabemos que estás recopilando el trabajo de algunos poetas olvidados ¿Qué nos puedes decir sobre aquellos personajes que también constituyen un valioso aporte a la historia de la literatura chilena?

     Ése es uno de los proyectos. Se llamaría Conversación con los difuntos. ¿Por qué? Por la sencilla razón que uno dialoga con poetas de este tiempo y de otro. Esos difuntos vuelven a la vida cuando uno los lee. Pienso en amigos como Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Bárbara Délano, Jorge Torres, Bernardo Chandía, entro otros. Cuando los echo de menos y quiero volver a estar con ellos, tomo uno de sus libros. El volumen se dividiría entre los poetas que conocí y los grandes olvidados como Jorge Cáceres, Carlos de Rokha, Julio Barrenechea, por citar sólo algunos. Por otra parte, tengo lista una obra titulada Bitácora del emboscado, que consta de 48 poemas. Y otro poemario en preparación con un nombre tentativo Por el amor de morir. No se crea que soy un devoto de la muerte. Al contrario, pienso que la muerte es un renacer.

 

 

 

 

 

 

 

PUNTOS DE VISTA

 

  (NÚMERO CERO)

 

El arte de hablar, la radiografía del hombre

 Quiero dar la bienvenida a todos a esta sección donde se da el corazón quiero dar la bienvenida. Pues se precisa saliva y además entendimiento  para hallar en un momento los secretos que se esconden en las voces que responden las preguntas de mi cuento.

 

Con esta décima popular mexicana, doy  inicio a la presente sección de la revista Palabras Diversas en la que, como en todo espacio de expresión, se pretende encontrar al ser humano en los límites que  acotan las fronteras de su existencia: razón y  sentimientos. Hablaremos con hombres y mujeres que se distinguen por su alto entendimiento y su frialdad emotiva ante quienes les rodean, de la misma forma que lo haremos con los contrarios, y ruego con toda mi esperanza a las divinidades, para que nos permitan  hallar algún ser que en equilibrio recorra plácidamente ambas esferas, porque, como dice Séneca, “Todos quieren vivir felizmente, pero al considerar qué es lo que produce una vida feliz  caminan sin rumbo fijo. Pues no es fácil conseguir una vida feliz, ya que uno se distancia más de ella cuanto más empeñadamente avanza, si es que se da el caso de haber equivocado el camino; y la misma velocidad resulta causa de su mayor alejamiento.”

 

Mediante la conversación nos acercaremos a creadores literarios, periodistas, músicos, pintores, escultores, en fin, hombres y mujeres que las leyes de la moral  o la soberbia de turno suelen catalogar fuera de alcance, en otro nivel, pero que la realidad objetiva los regresa a su simplicidad contradictoria de carne y hueso, como la mía, la tuya, la de aquel, de aquellos, de todos.  Así verán ustedes, lectores, que la misma capacidad de sentir y pensar nos invade sin excepción, y que la palabra es un mecanismo de rayos equis que nos ayuda a reconocer nuestros músculos, órganos y huesos: de esta forma, comprobaremos que nadie es tan ajeno a sí mismo que no reconstruya  a sentimientos lo que  su razón derriba, y que el arte de hablar es la radiografía del hombre.

 

Andrés Omar Martínez

Equipo Editor

 

 

 

ENTREVISTA A MARIO MELÉNDEZ

 

por Marcelo Mallea

 

1- ¿Qué elementos están presentes en tus creaciones y qué efectos tienen sobre ellas?

     El amor, la muerte, lo social, lo lúdico, lo episódico, pero también las palabras ya no como instrumentos del lenguaje, sino como personajes de una realidad fragmentaria, como seres que también tienen algo que decir en este mundo que aliena y enmudece. Las palabras reivindicando una conciencia social encarcelada, sometida, sustentada en la decadencia del discurso, en el culto a la mentira, la traición, el desamparo.

2- ¿Cómo definirías el estilo de tu trabajo?

   Me gustaría contestar citando lo que Picasso dijo alguna vez: “Si el tema me pide cierto medio de expresión, adopto ese medio sin vacilar. Móviles diferentes exigen métodos diferentes. Ello no implica evolución ni progreso, sino un acuerdo entre la idea que quiero expresar y los medios de expresar esa idea”.

3- ¿Existe una influencia fuerte de algún creador conocido o desconocido en tu obra?

     La tradición poética latinoamericana es un hecho permanente. No se puede desconocer a Vallejo, Neruda, Huidobro, Parra, Cardenal, etc., como también otros autores universales afines (Dylan Thomas, Ritsos, Maiakovsky, Milosz, Pavese). Pero quisiera resaltar el influjo de la plástica en mi poesía. Algunos de mis textos son muy visuales y esto se debe al interés que siempre he demostrado por las obras de los grandes maestros, sobre todo impresionistas y surrealistas.

 4- A tu juicio... ¿cuáles son los pasos definitivos para entender la poesía contemporánea en nuestro país y a la vez hacerla más popular?

    A mi modo de ver, el fin último y primero de la poesía ha sido comunicar, por mucho que algunos charlatanes insistan en arrastrarla a sombríos lugares para ser comprendida sólo por ellos mismos. La poesía joven chilena está pasando por una crisis de identidad donde la pirotecnia y el barroquismo son los invitados de honor. Esto ocurre fundamentalmente con la poesía que llamo “universitaria” y la originada al amparo de ciertos talleres capitalinos. Tal vez el antídoto lo encontramos en Juan Luis Martínez quien señala: “Los pájaros no ignoran que muchos poetas jóvenes torturan las palabras para que ellas den la impresión de profundidad. Dispersan dispersas migas en el territorio de lo lingüistico para orientarse en el regreso (pero no regresan) porque no hay a donde regresar y porque también ellos mismos se desmigajan desde una muda gritería. Finalmente el silencio se los traga”.

 5- ¿Cuál es tu opinión del momento actual de la poesía en provincias?

    Ocuparé la palabra inocencia en dos aspectos. Uno tiene relación con el poeta en estado salvaje o de pureza, de embriaguez, si se quiere, no contaminado por las modas literarias ni los círculos de intelectuales, que no son otra cosa que pequeñas mafias o triadas a la siga de un hueso o miga sobrante en alguna mesa estatal o partidista. Y en directa relación con lo anterior, el aislamiento, la ausencia de centros de discusión real, la eterna autoedición de las obras y la falacia que tu trabajo es inferior al de aquéllos que usurpan y profitan en dichos espacios. El poeta de provincia es un náufrago que jamás verá la orilla, porque no hay orilla para él. El mar es para los osados, aunque, a veces, no tengan talento. Y eso es triste en el Chile de hoy, precedido por una tradición poética formidable.

 6- ¿Cómo harías para que la poesía fuese mediática y pudiese estar más presente en los medios de comunicación?

   Yo creo que todo es posible. La poesía no debe ser excluida ni excluyente. Lo importante es no esconder el lenguaje y tampoco abstraerse de aquellos medios de difusión masiva. En relación con lo anterior, el diálogo o convivencia de tu obra con otras disciplinas como el cine, la fotografía, el teatro, la pintura aseguran un mayor desarrollo y divulgación de la misma.

 7- ¿Qué papel juega el internet en la gestión de los poetas para dar a conocer sus obras?

    Es interesante la posibilidad de masificar tu trabajo y sacarlo ya no solamente del contexto regional para llevarlo a un plano mayor de exposición y alcance. Pero al igual que todos los días vemos la edición y autoedición de textos impresos que son intrascendentes, así internet está plagado de pésima literatura. Todo tiene un doble juego. Y esto a veces confunde y aparta de lo real, que es la obra finalmente.

 8- Cuéntanos un  poco de tus proyectos futuros

    Estoy preparando el libro “Vuelo Subterráneo” que es una suerte de antología donde reúno lo más representativo de mi creación poética. También trabajo en la recopilación y selección de una antología regional del Maule que convoca 23 textos de igual número de escritores. Se trata de poemas considerados clásicos según la relación de espacio y tiempo. Acabo, además, de finalizar el taller literario “Los Rostros del Olvido” que durante dos años impartí en la Cárcel de Talca, y que tuvo como resultado la edición de dos pequeños volúmenes con poemas de los internos. Son muchas las cosas que uno siempre tiene en la cabeza, lo importante es no detenerse. En relación con esto, vuelvo a Picasso: “Nunca hay un momento en el que puedas decir he trabajado bastante y mañana es domingo. Tan pronto como terminas, vuelves a empezar. Puedes dejar a un lado una obra diciendo que ya no la tocas más. Pero nunca puedes poner la palabra fin”.

 

9- ¿Qué rol le otorgarías al Gobierno en la gestión de cultura, especialmente en la poesía?

     Chile cuenta con dos Premios Nobel de Literatura que no han logrado reivindicar el valor del poeta en la sociedad. Creo que cuando un gobierno confunde la cultura con circo romano, subestima y ofende a la gente que convoca. Proyectos como el Fondo del Libro, Fondart, las Fiestas de la Cultura y otros, no son sino negocios inventados por algunos para justificar la mediocridad y ampliar su patrimonio económico. No puedo otorgar ningún rol a gobiernos que históricamente jamás han estado interesados de manera honesta y verdadera por el destino del arte, y menos, de la poesía.

10- ¿Crees que las empresas editoriales están interesadas en la poesía?

     Sería una estupidez que las editoriales se preocuparan por la poesía cuando hay tantos temas más significativos y trascendentes. En este sentido, biografías como las del cura Tato, La Geyssa, Axe Bahía, El Tila son fundamentales para entender nuestro ser latinoamericano. Debería agregar Melame y el Indio Pícaro. Que quiero decir con esto; si no están o no se crean o recrean las condiciones para que la poesía forme parte del interés social, jamás llegará en forma masiva a la gente. Esto pasa por un cambio radical en las estructuras de poder dirigido fundamentalmente a la educación. Y no hablo de llenar los colegios de bibliotecas, y cosas así. Me refiero a que la poesía, y el arte, en general, formen parte de nuestras vidas, como ocurre con la televisión, el fútbol, el internet, y para ello debe existir un proceso de reinserción generando condiciones que lo hagan posible.

11- ¿Piensas que Santiago debe descentralizar el nivel, cantidad y calidad de las actividades culturales?

     Uno nunca debe esperar nada de los demás, y menos de los aparatos del poder. Debemos ser capaces de construir nuestro propio destino, nuestra propia historia (no importa el lugar ni las condiciones) y para ello es necesario que asumamos una tarea colectiva, de trabajo común. En la medida que nuestro individualismo de paso a una conciencia social, tendremos la oportunidad de generar los espacios que encaucen esta idea. Siempre esperamos de los otros lo que en definitiva nunca llega. Si no estamos dispuestos a proponer y asumir lo que nos toca en suerte, seguiremos esperando eternamente. Lo demás, son hechos anecdóticos de vida que no formarán parte de inventario alguno. Acaso el del olvido.

12- ¿Se pueden generar los recursos suficientes para vivir de la poesía?

     No debemos olvidar que somos pueblos tercermundistas. Pequeños enclaves donde la tradición cultural siempre ha sido postergada, donde los modelos de vida de las grandes potencias (mal imitados, por cierto) se adoptan sin vacilar, donde los Mc Donalds, los Malls, los supermercados, y en definitiva el consumismo se han convertido en una verdadera religión, donde el fútbol y la política reemplazaron a las ideas, donde la televisión (que nació con fines educativos) se reduce ahora a una gran vitrina mercantilista. Resultado de lo anterior: generaciones vacías, sin cuerpo, sin sustancia, sin peso específico, con juventudes estereotipadas, carentes de creatividad, y que sólo se limitan a repetir conductas ajenas por pereza o falta de estímulos. Tal vez un día la gente se aburra de todo eso y empiece a mirar más en sí misma y en los otros, y a centrarse en temas que no la adormezcan y banalicen. En este contexto pensar en obtener una retribución digna por parte de la poesía es tan utópico como encontrar un marciano con bigotes.

13- Háblanos un poco de tu vida. ¿Cuál fue el primer hecho que marcó tu opción por la poesía?... ¿existe alguna imagen fuerte o poderosa que puedas describir?

     Yo creo en el arte como un destino que viene alojado dentro de nosotros, en nuestra cápsula humana. Y en algún momento llegamos a él o él nos encuentra, da lo mismo. La poesía, de alguna manera, me vino a rescatar del individualismo para convertirse en una herramienta de denuncia en la cual planteo una forma de vida tan ajena a los cánones sociales imperantes. Es la antítesis de todo eso, y debe estar alerta ante cualquier hecho que atente contra la dignidad y esencia del ser humano y del entorno que lo rodea. Esa siempre ha sido mi opción. Un arte no comprometido sólo esconde el miedo y la instrumentación de los otros, que está siempre latente.

14- ¿Puedes regalarnos algún poema que ilustre mejor o que globalice tu obra?

 

LA PORTADORA

 

Ella sacó a pasear las palabras

y las palabras mordieron a los niños

y los niños le contaron a sus padres

y los padres cargaron sus pistolas

y abrieron fuego sobre las palabras

y las palabras gimieron, aullaron

lamieron largamente sus ciegas heridas

hasta que al fin cayeron de bruces

sobre la tierra desangrada

Y vino la muerte entonces

vestida con su mejor atuendo

y detúvose en la casa del poeta

para llamarlo con gritos desesperados

y abrió la puerta el poeta

sin sospechar de qué se trataba

y vio a la muerte colgada de su sombra

y sollozando

“acompáñame”, le dijo aquélla

“porque hoy estamos de duelo”

“y quién ha muerto”, preguntó el poeta

“pues tú”, respondió la muerte

y le extendió los brazos

para darle el pésame

 

 

 

 

 

 

 

Pretende ser una sección dedicada a Entrevistas de escritores, tanto conocidos como emergentes, y sería deseable que fuera una sección mixta, con entrevistas en voz y en texto.

 

Responsables:

Andrés Omar Martínez

Juan A. Molina

 

 

 

      Agradecemos    que    las  colaboraciones   sean   debidamente

      corregidas  antes  de  enviarse.  No  se  publicarán  textos  con

      faltas  de  ortografía  ni  escritos  con  puras  mayúsculas.   Así

      mismo,  extendemos  nuestro agradecimiento a los cientos  de

      colaboraciones   enviadas.  Todos   los   textos   recibidos  son 

      archivados    en    las    distintas   secciones    temáticas   como 

      seleccionables  por  el  Equipo Editor para sucesivos números

      de la Revista.

      Se informará a los autores de su publicación.

 

 

 

 

                                                                            A t e n t a m e n t e

 

                                                                           Equipo Editorial

                                                                          Palabras Diveras

 

 

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